Que tus manos cojan mis manos, con mi cuerpo sobre el tuyo, notando tus respiraciones. Que tu boca busque mi boca, y mis dientes muerdan tus labios, que mi lengua roce la tuya, eso es lo que quiero. Quiero mirarte a los ojos y que no haya nadie, ni nada más entre nosotros, que el aliento se mezcle en nuestras bocas, cerrar los ojos y ver con las manos, palpando las sábanas, o cualquier superficie que nos sujete, para consumar el acto matrimonial, pero sin bodas, ni anillos, ni papeles de por medio. Y sentir el aire, quiero sentir el aire caliente chocar contra mi espalda al moverme a su compás, al compás del tiempo, sobre tu cuerpo. Con suavidad y lentitud. Con parsimonia, sin prisa, pero sin pausa, y que mis músculos se queden congelados de placer, y mis dedos, hundidos en la almohada, o esa superficie que nos sujete, dejen de sentir, Dejen de servir todos mis sentidos, para entregarme a ti, que sentirte dentro mía es la experiencia preciosa que nunca viví. Que me encanta dejarme la voz contigo, y clavarme en tu piel. Y que quiero, cada mañana, acabar muerta sobre tu pecho. Que quiero contigo todo. Eso es lo que quiero.He aquí el lugar donde expreso lo que pienso, lo que siento, ... he aquí el lugar donde calla mi boca y hablan mis dedos.
miércoles, 13 de abril de 2011
Eso es lo que quiero
Que tus manos cojan mis manos, con mi cuerpo sobre el tuyo, notando tus respiraciones. Que tu boca busque mi boca, y mis dientes muerdan tus labios, que mi lengua roce la tuya, eso es lo que quiero. Quiero mirarte a los ojos y que no haya nadie, ni nada más entre nosotros, que el aliento se mezcle en nuestras bocas, cerrar los ojos y ver con las manos, palpando las sábanas, o cualquier superficie que nos sujete, para consumar el acto matrimonial, pero sin bodas, ni anillos, ni papeles de por medio. Y sentir el aire, quiero sentir el aire caliente chocar contra mi espalda al moverme a su compás, al compás del tiempo, sobre tu cuerpo. Con suavidad y lentitud. Con parsimonia, sin prisa, pero sin pausa, y que mis músculos se queden congelados de placer, y mis dedos, hundidos en la almohada, o esa superficie que nos sujete, dejen de sentir, Dejen de servir todos mis sentidos, para entregarme a ti, que sentirte dentro mía es la experiencia preciosa que nunca viví. Que me encanta dejarme la voz contigo, y clavarme en tu piel. Y que quiero, cada mañana, acabar muerta sobre tu pecho. Que quiero contigo todo. Eso es lo que quiero.
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